1. Los primeros días de trabajo en la escuela.
Posteriormente
a la asignación de mi centro de trabajo, me sorprendí ante tanta coincidencia
ya que me fue asignada el mismo centro de trabajo en la que realicé mis
prácticas profesionales, cuando estudiaba en la Normal Superior de
México, fue algo muy emotivo pues ya conocía el entorno de la escuela,
así como sus instalaciones, aunque no del todo al personal con la que
trabajaría ya que yo estuve en el turno vespertino y ahora me asignaron en el
matutino. Sin embargo, los directivos me recibieron muy amablemente y me
presentaron con todo el personal en una reunión virtual. Fue algo muy emotivo,
volver a estar en una escuela pública y más aún ver a mis alumnos por primera
vez aunque a través de una pantalla, tenía incertidumbre sobre cómo me
responderían mis estudiantes, ya que habían estado trabajando con otros
maestros y pues bien sabemos que cada uno es muy distinto al otro. Sin embargo
poco a poco se han ido adaptando, acoplando e incorporando a la forma de
trabajo ya que en un inicio no tenía comunicación con todos.
El reto
principal fue establecer comunicación con todo el alumnado que me fue asignado,
ya que por muchas circunstancias no han podido estar en las clases presenciales
y tampoco han recibido, ni enviado ninguna de las actividades que les he dejado
para que las realicen. Bien sabemos que esta es una problemática que ha surgido
en todas las escuelas ya que las condiciones y contextos en la que se
encuentran nuestros estudiantes muchas veces no es la más favorable, pues
carecen de un lugar en casa en donde trabajar, carecen de un red de conexión a
internet, su situación económica no es muy factible.
Sin
embargo, establecer comunicación con ellos es tarea de muchos, tanto de padres
como de docentes y directivos, pero muchas veces no está en nuestras manos
poder hacerlo, pero el reto sigue siendo el mismo.
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